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Salud vascular y enfermedad arterial periférica

Su sistema vascular es una red de arterias y venas que llega a cada órgano. Cuando la placa estrecha las arterias de las piernas — enfermedad arterial periférica (EAP) — la advertencia no es solo sobre las piernas; es sobre todo su riesgo cardiovascular. Esta guía explica qué observar, cómo se diagnostica la EAP y el rango de tratamientos modernos ambulatorios.

Medically reviewed byDr. Pedro Martinez-Clark, MD, FACCPending physician review

This page is educational and does not provide medical advice, diagnosis, or treatment. Individual results vary. Please consult a licensed physician for guidance about your specific situation.

12 min de lectura

Su sistema vascular en lenguaje simple

Las arterias llevan sangre rica en oxígeno lejos del corazón; las venas la regresan. Los problemas en cualquiera de estos sistemas se manifiestan como dolor, hinchazón, heridas o cambios en la piel y la temperatura — y a menudo son señal del mismo proceso subyacente (aterosclerosis) que causa infartos y accidentes cerebrovasculares.

Como la enfermedad vascular suele ser silenciosa al inicio, la detección importa más de lo que muchos pacientes creen — especialmente si tiene diabetes, presión alta o antecedente de tabaquismo.

Qué es la enfermedad arterial periférica

La EAP es la acumulación de placa en las arterias que irrigan las piernas. La reducción del flujo priva a los músculos de oxígeno durante la actividad y provoca calambres o fatiga que ceden con el reposo — síntoma llamado claudicación. La EAP avanzada puede causar dolor en reposo, heridas que no cicatrizan o, en casos graves, pérdida de tejido.

La EAP no es solo un problema de piernas. Los pacientes con EAP tienen un riesgo notablemente mayor de infarto y accidente cerebrovascular. Identificarla y tratarla es parte de proteger el corazón.

Síntomas que la mayoría pasa por alto

Signos comunes: dolor en pierna o pantorrilla al caminar que mejora con el reposo, pies fríos o descoloridos, pérdida de vello en las piernas, heridas que sanan lento y fatiga inexplicable de las piernas. Muchos pacientes lo atribuyen a la edad y nunca lo mencionan — hasta que aparece una herida.

Los problemas venosos se presentan diferente: pesadez, dolor sordo, várices visibles, hinchazón que empeora al final del día y cambios de la piel alrededor de los tobillos.

Cómo se diagnostica la EAP

La prueba inicial es el índice tobillo-brazo (ITB), una comparación simple de la presión arterial en el tobillo y en el brazo. La ecografía identifica dónde están los estrechamientos y qué tan significativos son. Cuando se planea una intervención, la angiografía por catéter proporciona la vista de mayor resolución.

Para enfermedad venosa, la ecografía dúplex mapea reflujo y coágulos. Son estudios rápidos, indoloros y realizados en consulta.

Tratamientos — desde el estilo de vida hasta procedimientos

La terapia base es un control agresivo de factores de riesgo: dejar de fumar, estatinas, manejo de presión y diabetes, y un programa de caminata estructurado que realmente reprograma la capacidad del músculo para trabajar con flujo limitado.

Cuando el estilo de vida y la medicación no son suficientes, procedimientos mínimamente invasivos con catéter — angioplastia, aterectomía y stents — restauran el flujo a través de una pequeña punción en la ingle o la muñeca. Técnicas relacionadas como la embolización de la arteria genicular abordan el dolor crónico de rodilla por artritis dirigiéndose a los vasos anormales en lugar de reemplazar la articulación.

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Cuándo consultar a un cardiólogo

Los síntomas vasculares son fáciles de normalizar. Evaluarlos temprano suele prevenir heridas, hospitalizaciones y amputaciones más adelante.

  • Dolor, presión u opresión en el pecho — especialmente con esfuerzo o falta de aire.
  • Palpitaciones, desmayos o un ritmo cardíaco que se siente irregular.
  • Dolor en las piernas al caminar, heridas que no cicatrizan o nueva hinchazón en las piernas.
  • Historia familiar de enfermedad cardíaca temprana o antecedentes de presión alta, diabetes o colesterol alto.
  • Desea una evaluación preventiva y proactiva con un plan personalizado.

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